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Isabella Chorvat: «No estaba todo perdido, todavía podía ir por el bronce»

Isabella Chorvat se convirtió en una de las principales promesas del tiro con arco argentino. Nacida en Chaco y especializada en arco recurvo, lidera el ranking nacional U18 y ya cuenta con importantes resultados tanto en el ámbito nacional como internacional.

Su camino en el deporte la llevó a transitar distintas etapas y ciudades, incluso irse a vivir a Misiones para continuar su desarrollo deportivo. Actualmente representa al Club Palihue de Bahía Blanca y entrena bajo la dirección de Mauro De Mattia, reconocido por ser también el entrenador del olímpico Damián Jajarabilla.


La arquera comenzó a destacarse en el plano internacional en 2025, cuando se consagró campeona sudamericana en lo que fue su primera competencia fuera de Argentina. Un año después, en los Juegos Suramericanos de la Juventud Panamá 2026, ratificó su gran presente al obtener la medalla de oro en equipo mixto, la plata individual y el bronce por equipos femeninos, sumando una actuación histórica para el tiro con arco nacional.


Naciste en Chaco, pasaste por Misiones y hoy estás representando al Club Palihue. ¿Cómo comenzó tu vínculo con la arquería y cómo fue el camino que te llevó hasta donde estás hoy?

Isabella Chorvat: Arranqué en la arquería gracias a un compañero de la escuela que me había comentado que él practicaba, y a mí me había llamado mucho la atención esta disciplina. Entonces les planteé a mis papás la idea de empezar; ellos me dijeron que sí, que no había ningún problema. Desde la primera vez que tiré una flecha sentí que me había encantado el deporte y, de a poco, quise seguir mejorando y entrenando.


Ese mismo año, en 2022, clasifiqué a los Juegos Evita y, aunque en esa oportunidad no gané ninguna medalla, siento que fue una experiencia que me motivó aún más para seguir creciendo y dando lo mejor de mí.


Para ese entonces viajábamos mucho con mis papás a Misiones para entrenar con un profesor de allá, porque en Chaco no había mucha gente que practicara este deporte. Además, en Misiones había muchísimos chicos de mi edad con los que podía compartir los entrenamientos. Por eso, al año siguiente decidimos mudarnos a Posadas.


Tiempo después empecé a entrenar de manera virtual con un entrenador de Bahía Blanca. Fui creciendo mucho gracias a él y este año decidimos mudarnos a Bahía Blanca para poder entrenar cara a cara.


Más allá de lo deportivo, todos esos cambios también impactaron en tu vida personal y familiar. ¿Cómo viviste las mudanzas y el hecho de estar por momentos lejos de parte de tu familia?

I.C.: La primera vez que me mudé a Posadas me fui solo con mi papá. Él estaba retirado y tenía la posibilidad de mudarse, mientras que mi mamá se quedó en Chaco por cuestiones laborales. Además, tengo dos hermanos más grandes, así que fue como una pequeña separación de la familia.


Yo me fui con mi papá y cada tanto volvíamos a Chaco para visitarlos. También aprovechábamos esos viajes para participar en torneos y competencias. Este año, por suerte, pudimos mudarnos a Bahía Blanca junto con mi mamá, mi papá y uno de mis hermanos, así que volvimos a estar más cerca como familia.


Antes de la arquería habías probado otros deportes. ¿Qué tuvo esta disciplina que no encontraste en los demás?

I.C.: Cuando era más chica practiqué varios deportes, como hockey, natación y patín, entre otros. Pero en ninguno duraba demasiado tiempo porque sentía que todavía no había encontrado algo que realmente me llenara por completo. Con la arquería fue diferente. Siempre cuento que desde la primera flecha sentí algo especial. Fue como decir: “Esto es lo que quiero hacer en serio”.


¿Podemos decir que la clasificación a los Juegos Evita fue el momento en el que empezaste a tomarte la arquería más en serio y dejó de ser solo una actividad recreativa?

I.C.: Totalmente. Antes de los Evita, si bien la arquería me había encantado desde el primer momento, me lo tomaba de una manera más tranquila, como para probar y ver qué pasaba. Pero cuando volví de los Juegos Evita sentí que algo hizo clic en mi cabeza. Me di cuenta de que realmente me gustaba y que quería seguir haciéndolo.


A partir de ahí empecé a entrenar con más compromiso y a dedicarle mucho más tiempo. Siento que ese fue uno de los momentos que me ayudó a llegar hasta donde estoy hoy.


¿Cuándo llegó tu primera convocatoria a la Selección Argentina?

I.C.: Ingresé a la Selección Argentina en 2024, después de ganar la Copa Argentina Juvenil. En ese torneo competíamos alrededor de diez chicas y quien obtuviera el primer puesto iba a representar al país en un campeonato internacional que se realizó en Iguazú. Por suerte logré quedarme con el primer lugar y participar en ese torneo.


Tu entrenador, Mauro De Mattia, también entrena a Damián Jajarabilla, quien participó en los Juegos Olímpicos de París 2024. ¿Sentiste alguna presión por entrenar con alguien que trabaja con deportistas de ese nivel?

I.C.: Nosotros empezamos a trabajar juntos en 2023 y siempre fue una experiencia muy linda. Como yo estaba en Misiones y él en Bahía Blanca, entrenábamos de manera virtual y cada tanto viajaba para que pudiera verme de forma presencial y evaluar mi progreso.


Recuerdo que cuando él se enteró que iba a estar en los Juegos Olímpicos de París le dije que entendía si sus horarios cambiaban y no podía seguir entrenándome. Pero él me respondió que no había ningún problema y que iba a continuar acompañándome. Eso me emocionó mucho y hasta el día de hoy seguimos trabajando juntos. La verdad es que el entrenamiento viene súper bien.


¿Cómo es una semana habitual de entrenamiento para vos?

I.C.: Normalmente entreno entre cinco y seis días por semana en el campo de tiro. Pero además del entrenamiento específico, también trabajo otros aspectos que considero fundamentales para mi desarrollo deportivo.


Tengo sesiones con la psicóloga deportiva, voy al gimnasio dos veces por semana y también realizo trabajos de recuperación con el kinesiólogo cuando es necesario. Lo fijo siempre son los entrenamientos de tiro y el gimnasio, pero sin dejar de lado todas las otras áreas que también son muy importantes para rendir al máximo nivel.


¿Cómo haces para compatibilizar el alto rendimiento con los estudios?

I.C.: A veces se complica. Pero creo que la clave está en la organización. En el día a día trato de cumplir con los entrenamientos y, cuando vuelvo, ponerme al día con el colegio o terminar todo lo que tengo pendiente.


Hay momentos en los que resulta más difícil porque los tiempos no alcanzan para todo y tengo que tomar decisiones. Por ejemplo, si tengo una entrega importante, quizás me toca resignar algún entrenamiento para poder cumplir con las responsabilidades escolares. Pero, en general, logro organizarme y mantener un equilibrio entre ambas cosas.


¿Cómo te enteraste de que habías clasificado para representar a la Argentina en los Juegos Suramericanos de la Juventud de Panamá 2026?

I.C.: A principios de año tuvimos una concentración en Buenos Aires a la que fueron convocados todos los integrantes del equipo élite. El objetivo era definir a las dos chicas y los dos chicos que iban a conformar el equipo de arco recurvo para los Juegos Suramericanos de la Juventud.


La concentración duró entre dos y tres días y, por suerte, pude terminar en el primer puesto. El último día, por la noche, nos confirmaron los resultados y recuerdo que estaba muy emocionada. Lo primero que hice fue escribirles a mi entrenador, a mis papás y a algunas amigas para contarles que había clasificado.


En ese momento sentía mucha alegría, pero creo que todavía no terminaba de procesarlo. Recién cuando volví a mi casa y pude compartirlo con mi familia fue cuando realmente tomé dimensión de lo que había logrado. Ahí fue cuando dije: “Clasifiqué a Panamá, no lo puedo creer”.


Una vez que supiste que ibas a estar en Panamá, ¿Cómo fue la preparación para afrontar una competencia de esa magnitud, tanto en lo deportivo como en lo mental?

I.C.: Deportivamente, la preparación siguió siendo la misma porque ya venía entrenando todos los días. La exigencia no cambió demasiado. En lo mental, una vez que logré procesar la clasificación, lo viví con bastante tranquilidad porque ya había participado en algunos torneos internacionales y competir fuera del país no era algo completamente nuevo para mí.


Lo diferente era que se trataba de mis primeros Juegos multideportivos internacionales, y eso sí fue algo movilizante al principio. Pero después intenté enfocarme en que ya había tenido buenas experiencias previas, como el Sudamericano de Chile 2025, donde me consagré campeona, y eso me dio confianza para afrontar el desafío.


¿Cómo fue vivir la experiencia de compartir los Juegos con atletas de distintos países y disciplinas?

I.C.: Sin pensarlo, le pondría un 10. La experiencia fue hermosa. Poder convivir con atletas de distintos países y deportes en un mismo lugar fue algo increíble. Era un ambiente muy especial, donde se compartía mucho entre delegaciones y se podía vivir de cerca lo que significa un evento multideportivo.


Además, desde el Comité Olímpico Argentino estuvieron pendientes de todo el aspecto organizativo, por lo que nosotros solo teníamos que enfocarnos en competir. Eso hizo que pudiéramos disfrutar mucho más la experiencia. Estar ahí y representar al país fue algo realmente hermoso.



Isabella Chorvat junto a sus compañeros de la Selección Argentina de tiro con arco tras una histórica participación en los Juegos Suramericanos de la Juventud Panamá 2026.

Fotografía: COA


Después de la derrota en la semifinal por equipos femeninos ante Colombia, ¿Cómo hiciste para dejar atrás ese resultado y enfocarte en la pelea por la medalla de bronce?

I.C.: En ese momento fue un poco complicado porque había llegado con la expectativa de poder ganar también esa semifinal. Cuando no se dio el resultado que esperábamos, me costó cambiar el ánimo y salir de esa sensación de frustración. Pero después pensé que todavía no estaba todo perdido y que aún tenía la posibilidad de ir por la medalla de bronce.

«Me mentalicé en que el siguiente partido era todo o nada y eso me ayudó a volver a ser yo. Entendí que no podía cambiar lo que ya había pasado, así que traté de enfocarme en la oportunidad que todavía tenía por delante»

Te volviste de Panamá con una medalla de oro, una de plata y una de bronce. Más allá del valor de cada una, ¿Hay alguna que tenga un significado especial para vos?

I.C.: La que más me gusta claramente es la de oro, porque sentí que tuve un muy buen rendimiento y que pude mostrar mi mejor nivel durante esa competencia. Pero la medalla de bronce también ocupa un lugar muy especial. Después de la derrota en semifinales, haber podido recomponerme mentalmente, volver a enfocarme y salir a competir por el tercer puesto fue algo muy importante para mí. Poder dejar atrás ese resultado, dar lo mejor de mí y terminar ganando esa medalla hizo que le tenga un cariño especial.


Además estableciste un récord en los Juegos. ¿Qué significado tiene para vos haber logrado todo eso en una misma competencia?

I.C.: Lo del récord fue algo que al principio ni siquiera podía creer. Recuerdo que esa misma noche, después de la clasificación, me puse a ver algunos fragmentos de la transmisión y escuché que mencionaban que había logrado un récord. En ese momento me quedé sorprendida y pensé: “¿Realmente hice un récord?”. Fue algo que me puso muy feliz.


Fue increíble porque cada medalla tuvo detrás mucho esfuerzo y muchas emociones. Sentí que peleé cada ronda y cada tiro hasta el final, y lo más importante es que en todas las competencias pude dar lo mejor de mí.


La arquería suele verse como un deporte muy individual, pero en Panamá también competiste en pruebas por equipos. ¿Cómo se construye ese trabajo colectivo y qué tan importante es el apoyo entre compañeros durante una competencia?

I.C.: Si bien la competencia es individual en muchos aspectos, nosotros ya veníamos trabajando juntos durante las concentraciones previas. Además, incluso en las pruebas individuales siempre está presente el apoyo entre compañeros.


Por ejemplo, durante la clasificación en Panamá hizo muchísimo calor y estuvimos varias horas bajo el sol. Con mi compañera Bianca nos ayudábamos constantemente, desde recordarnos que tomáramos agua hasta tirarnos agua en el cuello para refrescarnos. Son pequeños gestos que parecen simples, pero que terminan haciendo una gran diferencia.

Al final, todos buscamos rendir de la mejor manera posible y ese compañerismo ayuda mucho, tanto dentro como fuera de la línea de tiro.



La dupla argentina conformada por Isabella Chorvat y Bianca González tras la conquista de la medalla de bronce en Panamá 2026.

Fotografía: COA


¿Tuviste la oportunidad de seguir otros deportes o disfrutar un poco de la experiencia de los Juegos?

I.C.: La verdad es que no demasiado. Teníamos la idea de ir a ver alguna otra disciplina si nos quedaba tiempo, pero los días eran muy largos. Salíamos para el campo de competencia alrededor de las siete de la mañana y recién volvíamos cerca de las siete de la tarde. Entonces, cuando regresábamos al hotel, aprovechábamos para descansar y relajarnos un poco, así que no tuvimos muchas oportunidades de recorrer o ver otros deportes.


¿Cómo era la convivencia con el resto de la delegación argentina una vez que terminaba la jornada?

I.C.: La verdad que fue una experiencia hermosa. Muchas veces nos reuníamos todos en un mismo salón y compartíamos cómo había sido nuestro día, qué nos había pasado en la competencia y cómo nos habíamos sentido.


Además, cuando se actualizaba el medallero y se anunciaban las medallas que iba consiguiendo la delegación, era muy lindo ver cómo todos apoyaban y se alegraban genuinamente por los logros de los demás. Se generó un ambiente muy especial y una comunidad muy unida. Poder compartir esa experiencia con atletas de distintos deportes fue una de las cosas más lindas que me llevé de Panamá.


¿Te quedó alguna anécdota o algo que te haya sorprendido de la experiencia en Panamá, algo que imaginabas de una manera y terminó siendo distinto?

I.C.: Lo primero que se me viene a la cabeza es la experiencia de llegar y ver que todos los atletas estábamos alojados en el mismo hotel. Sabía que iba a ser así porque nos lo habían comentado antes, pero una vez que estuve ahí me sorprendió muchísimo ver la magnitud de todo y la cantidad de personas que compartían el mismo espacio.


Me llamó la atención poder cruzarme constantemente con atletas de distintos deportes o con chicos que había visto durante las competencias y ponerme a charlar con ellos en otros momentos del día. Eso fue algo que me gustó mucho.


Durante las competencias uno está muy concentrado en lo que tiene que hacer y no siempre hay tiempo para conversar, pero fuera de ese contexto se generan vínculos muy lindos.


¿Tenés algún referente o alguna deportista que te inspire, ya sea dentro de la arquería o en otro deporte?

I.C: Diría que Agustina Hein. Lo que hizo en Panamá me pareció increíble. Ganar diez medallas es algo realmente sorprendente y creo que fue un ejemplo para todos los atletas que estuvimos en los Juegos.


Si tuviera que describir su actuación con una sola palabra, diría que fue impresionante. Sin duda la considero una referente y una deportista que inspira por todo lo que logró.


¿Cómo describirías el presente de la arquería en Argentina? ¿Es un deporte que viene creciendo y que tiene presencia en distintas provincias del país?

I.C.: En los últimos años hubo mucho crecimiento. Cada vez más personas se acercan a la disciplina y empiezan a practicarla, lo cual es muy lindo porque permite que el deporte siga desarrollándose.


Hoy en día la arquería tiene presencia en todas las provincias del país. Quizás no en todas hay clubes federados, pero la disciplina está presente y eso hace que cada vez se sumen más deportistas. Creo que eso nos ayuda a crecer a todos como comunidad y a seguir impulsando el deporte.


Si tuvieras que definir a la arquería con una sola palabra, ¿Cuál elegirías y por qué?

I.C.: Elegiría la palabra apasionante. Personalmente es un deporte que me llena mucho y que me motiva a seguir mejorando todos los días. Creo que una de las cosas más lindas que tiene es que siempre te desafía a superarte. Podes tener una mala jornada o una competencia que no salga como esperabas, pero siempre aparece esa motivación para volver a entrenar, corregir errores e intentar hacerlo mejor la próxima vez. Esa búsqueda constante es lo que hace que la pasión por el deporte siga creciendo.


Recién estás dando tus primeros pasos en el alto rendimiento, pero mirando hacia adelante, ¿Cuáles son los sueños y objetivos que te gustaría alcanzar a medida que sigas creciendo dentro de la arquería?

I.C.: Uno de mis grandes sueños dentro de la arquería es poder llegar a unos Juegos Olímpicos. Pero no solo llegar, sino también ser competitiva y tener la posibilidad de pelear por un podio. Es un objetivo que veo a largo plazo y que espero poder cumplir algún día. Por eso sigo entrenando y trabajando para continuar creciendo dentro de este deporte.


Con un título sudamericano, tres medallas y un récord en los Juegos Suramericanos de la Juventud Panamá 2026, Isabella Chorvat sigue sumando experiencias que alimentan un sueño cada vez más grande. Tras años de esfuerzo, mudanzas y desafíos asumidos junto a su familia, mantiene la mirada puesta en sus próximos objetivos, con la ilusión de que algún día ese recorrido la lleve a representar a la Argentina en unos Juegos Olímpicos.

 
 
 

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