Cecilia Dieleke: «Me enfoco en mí misma porque es a quien quiero superar»
- Lara Fabiano
- 25 dic 2025
- 7 min de lectura

Tras su participación en el Campeonato Sudamericano Juvenil de Deportes Acuáticos 2025 y los Juegos Panamericanos Junior de Asunción, la “Peque” hizo un balance de su temporada en una entrevista que llega para cerrar el año competitivo.
Luego de competir en el Campeonato Sudamericano Juvenil de Deportes Acuáticos 2025, disputado en Río de Janeiro, y en los Juegos Panamericanos Junior de Asunción 2025, la nadadora Cecilia Dieleke repasó su temporada. La representante de San Martín, provincia de Buenos Aires, fue una de las protagonistas del calendario internacional argentino: campeona sudamericana en los 100 metros espalda, medalla de plata en los 200 y finalista en los 200 metros espalda en su debut mundial de Otopeni, confirmando su crecimiento en el alto rendimiento.
Su vínculo con la natación comenzó a los 6 años en la colonia del club SAGVB y rápidamente dio paso al camino competitivo: primero en torneos municipales, luego en los metropolitanos y, a los 9 años, con su debut a nivel nacional.
El quiebre llegó a los 13, cuando recibió el llamado para integrar la Selección Argentina. «No lo podía creer. De repente ya no eran metropolitanos o nacionales: era viajar a otro país, otra experiencia, otros chicos», cuenta Dieleke sobre el salto que marcó el inicio de su recorrido en el alto rendimiento desde muy joven.
¿Cómo fueron tus primeros pasos en la natación?
Cecilia Dieleke: Arranqué cuando mis papás me llevaron al club. Empecé en la colonia y después la profesora llamó a mi mamá para ofrecerme sumarme al equipo de natación. Probé y me gustó. A los 9 años fui a mi primer Nacional, del que me acuerdo muy poco, solo que fue en Córdoba. Justo cuando tenía que nadar los 100 metros espalda se largó a llover muy fuerte y tenía mucho miedo de la tormenta, pero me tiré igual.
Del día a día en el club, compartiendo entrenamientos con tus compañeros, a los 13 años te llegó el llamado para formar parte de la Selección. ¿Cómo viviste ese cambio?
C.D.: La verdad es que no lo podía creer. Yo no sabía mucho de lo que significaba, estaba ahí porque me gustaba nadar y ni siquiera tenía en claro que existía una Selección o que podía ser parte de eso. Después fui y me encontré con algo totalmente distinto: ya no eran metropolitanos o nacionales, era viajar a otro país, vivir una experiencia nueva y compartirla con otros chicos. Ahí entendí que era otra cosa.
¿Qué diferencias encontraste entre la práctica recreativa y ser federada en la disciplina?
C.D.: Cuando nadaba de manera recreativa era más chica, incluso hasta los 13 años. Nadaba porque me gustaba, y ahora también, obvio, pero hoy ya sé cuál es el camino; antes no tenía idea. La principal diferencia es la exigencia, porque ahora te exigís más por los objetivos que te pones. Antes, si salía bien o mal, era lo mismo y no me fijaba tanto. Hoy tengo metas y sueños que quiero cumplir, cosas que antes no tenía porque no conocía cómo era este mundo. También hay mucho más compromiso: antes faltar a entrenar era un día más, ahora faltar significa perder un turno y pesa mucho.
Sos muy chica y competís en escenarios de mucha exigencia. ¿Cómo manejas los nervios y la presión?
C.D.: La verdad es que todavía no los manejo del todo bien. En la previa, incluso antes de la competencia, me hablo mucho a mí misma para liberar un poco la cabeza. Escucho música y trato de distraerme hablando con mis compañeros. Después, cuando me saco los auriculares o me paro frente a la pileta, los nervios vuelven un poco. Pero una vez que estoy en el agua se van, y es como decir: bueno, ahora me toca hacer lo que me gusta y lo que practiqué. Siento que la previa es lo más difícil, y ahí la música y el grupo me ayudan mucho.
¿Cómo te llevás con la autoexigencia y la presión?
C.D.: Todos queremos llegar a ser perfectos, aunque sabemos que eso no existe. Igual, siempre tratas de acercarte a ese límite en el que sentís que todo está bien. Yo siempre digo que estaría bueno bajar la marca en todos los torneos, aunque sé que no siempre se puede. Tener ese objetivo en la cabeza me ayuda a querer lograrlo. Cuando estoy en el agua miro solamente el partidor y me concentro en tener una buena largada. A partir de ahí me enfoco en mí misma, porque es a quien quiero superar. Si la de al lado me gana no me preocupa tanto: obvio que siempre queremos ganar, pero prefiero bajar mi tiempo y perder antes que ganar y seguir con un mal tiempo.

«La presión está, pero está bueno aprender a controlarla y también permitirte tener errores. Aceptar que no siempre sale todo como uno quiere»
¿Cómo combinas el deporte con el colegio, tu familia y tus amigos?
C.D.: Trato de organizarme bastante. Los sábados voy a nadar a la mañana y después ya tengo el resto del sábado y el domingo para estar con mi familia y mis amigos. Siempre me guardo esos días y vivo preguntando si alguien tiene algo para hacer. Me gusta salir, moverme, estar con amigos o con mi familia; si no hay planes, propongo ir al shopping, a una plaza o a algún lado. Trato de no quedarme tanto en casa y aprovechar ese tiempo libre.
Después de tu actuación en Asunción, ¿cómo influyó ese rendimiento en tu confianza para encarar el Mundial de Rumania?
C.D.: La verdad es que el 2:11 no me lo esperaba. Yo quería bajar un poco la marca porque hacía bastante que no la mejoraba, venía bajando solo centésimas. Cuando vi el tiempo dije: “¿qué?”. Eso me cambió un poco la cabeza y me dio confianza. Pensábamos que para entrar a una final iba a hacer falta 2:13 o 2:14, y al final el torneo estuvo muy fuerte. Pero haber hecho ese tiempo me hizo pensar: si ya lo pude hacer una vez, ¿por qué no lo puedo repetir? Eso me ayudó mucho, aunque igual estaba muy nerviosa porque era un torneo de otro nivel.
¿Qué sensaciones te dejó la experiencia de tu primer Mundial?
C.D.: Todavía no caigo del todo en el resultado que tuve. Fue una experiencia re linda y ojalá se repita, voy a entrenar para eso. Al ser mi primer mundial sentí cosas que nunca había sentido: antes de tirarme tenía cosquilleos en todo el cuerpo de los nervios. Ahora que ya pasé por eso, creo que en el próximo voy a estar un poco más tranquila, sabiendo que no pasa nada y que ya viví esa experiencia.
Los Juegos Panamericanos Junior también se vivieron en equipo. ¿Cómo fueron esos días en Asunción?
C.D.: Fueron re lindos. Pensé que por ahí no me iba a divertir tanto, porque había mucha diferencia de edades: yo tenía 15 años y había chicos de 20 o 22. Pero la verdad la pasé re bien. Como equipo estuvimos muy unidos, nos divertimos mucho y las risas no faltaron. Más allá de los nervios por ser mi primer Panamericano, estuve feliz y disfruté el torneo todos los días. Es una experiencia que me encantaría volver a repetir con el mismo grupo.

También competiste en el Campeonato Sudamericano de Deportes Acuáticos. ¿Cómo viviste ese torneo, teniendo en cuenta que algunas pruebas se repetían respecto a los Panamericanos?
C.D.: La verdad es que lo tomé más como un torneo para disfrutar que para competir o bajar marcas. Obvio que si repetía o bajaba los tiempos iba a estar feliz, pero mi objetivo principal era pasarla bien. También me animé a nadar pruebas que nunca había hecho o que no había practicado tanto, como los 200 combinados o los 400 combinados, y ahí sí estaba un poco más nerviosa. Pero en general llegué más liberada, sintiendo que el objetivo del año ya estaba cumplido. Fue un torneo de aprendizaje y disfrute, y eso lo logré.
A lo largo de tu carrera tuviste distintos entrenadores. ¿Qué te aportó cada uno en tu crecimiento como nadadora?
C.D.: Creo que todos me ayudaron un poquito a ser lo que soy hoy. Cada uno, a su manera, buscó lo mejor para mí: me explicaron, me dieron charlas y me marcaron cosas que tenía que cambiar o mejorar para poder llegar a este nivel. La verdad que eso lo agradezco mucho, porque si no me hubieran repetido tanto esas cosas, siento que hoy no estaría acá. Todo fue un aprendizaje.
Ahora con Walter pasa algo parecido: él es quien más me enseña, pero también creo que aprendemos juntos. Él vive todo desde el rol de entrenador y nosotros desde el lugar del nadador, que es el que se para frente a la pileta y compite. Siento que estamos muy bien y con muchas ganas de seguir mejorando. Y también tengo la suerte de que me acompañen Pablo y Gustavo en el club, que siempre quieren lo mejor para mí y me ayudan un montón.
¿Qué metas te planteás a corto y a largo plazo?
C.D.: A largo plazo, obviamente, llegar a unos Juegos Olímpicos y, si se puede, a una final. Sé que es difícil, pero también sé que si entreno lo puedo lograr. A corto plazo, el año que viene quiero ir a los Juegos de la Juventud y ver si puedo meterme en una final. Más allá de los resultados, me interesa mucho la experiencia: quiero vivir lo que es un evento así, estar con los mejores del mundo y no solo verlo por la tele. También quiero seguir yendo a mundiales y ver si puedo pelear algún podio. Son pequeños objetivos que me propongo para ir sintiendo y viviendo todo eso en primera persona.
Con apenas 15 años, Cecilia ya acumula experiencias internacionales que marcaron su camino y su madurez dentro de la pileta. Entre torneos sudamericanos, panamericanos y su primer Mundial, sigue entrenando con la convicción de que cada competencia es un aprendizaje más en el recorrido hacia sus grandes objetivos.

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